Los ciberdelitos

 Los ciberdelitos 

El ciberdelito puede llegar de muchas maneras: sitios web no seguros, redes sociales, agujeros creados por vulnerabilidades de seguridad, contraseñas poco seguras en cuentas y dispositivos inteligentes y, sobre todo, el correo electrónico.

Aunque Internet solo tiene unos 30 años, los expertos consideran un ataque producido en 1834 como el primer ciberdelito de la historia. Dos ladrones fueron capaces de infiltrarse en el sistema de telégrafos de Francia y obtener acceso a los mercados financieros para cometer robo de datos.

A finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX se cometieron otros ciberdelitos tempranos, centrados en los sistemas telefónicos. Solo dos años después del invento del teléfono, unos adolescentes irrumpieron en la fábrica de teléfonos de Alexander Graham Bell y provocaron el caos redirigiendo las llamadas recibidas. El hackeo telefónico, conocido como phreaking, se hizo popular ente las décadas de 1960 y 1980.

En el año 1940 apareció el primer hacker ético: Rene Carmille, un francés experto en ordenadores, hackeó el registro de datos nazi para frustrar sus intentos de registrar y controlar a los judíos.

En la década de 1980, el advenimiento del correo electrónico trajo consigo las estafas de phishing (¿recuerda al príncipe nigeriano?) y el malware transmitido mediante archivos adjuntos. En la década de 1990, los navegadores web se popularizaron en la misma medida que los virus informáticos. La amplia adopción de las redes sociales en la década de 2000 no hizo sino aumentar la ciberdelincuencia, especialmente el robo de datos, dada la naturaleza de estas plataformas. Durante los diez últimos años, las infecciones con malware y el robo de datos han aumentado enormemente, y nada indica que la tendencia vaya a cambiar

Correo electrónico

Aunque las redes sociales son una de las formas más populares de utilizar Internet hoy en día, el correo electrónico sigue siendo el más importante método de transmisión del ciberdelito. No solo eso, sino que el fraude por correo electrónico es el segundo ciberdelito más costoso, según datos del FBI. El fraude por correo electrónico engloba los intentos de phishing, el malware en forma de archivos adjuntos y enlaces sospechosos, y algunas formas de extorsión digital, ransomware y kits de aprovechamiento de debilidades. 

La web oscura

La web profunda se refiere a todas las partes de Internet (sitios, comercios electrónicos, foros, etc.) que no son accesibles para un motor de búsqueda normal como Google o Bing. Un subconjunto de la web profunda es la web oscura, o darknet, que precisa para acceder a ella de un navegador especial, como Tor. Aunque la web oscura no es ilegal en sí misma, el anonimato que ofrece la convierte en un semillero de actividades delictivas.

En la web oscura, los ciberdelincuentes intercambian las mercancías más peligrosas y odiosas que la sociedad puede ofrecer: malware, drogas, armas, pornografía infantil e incluso asesinatos a sueldo. En la web oscura también se compra y se vende información, como por ejemplo contraseñas o números de tarjeta de crédito robados. Ese es el motivo por el que, cuando es víctima de una fuga de datos, pueden pasar varios días (o más) hasta que alguien compra esa información robada e intenta acceder a su cuenta.

¿Quién corre mayor riesgo?

Como se ha indicado, los ciberdelincuentes pueden atacar a personas, empresas y Gobiernos. Y a riesgo de sonar alarmistas, hay que decir que ninguno de estos grupos está más o menos a salvo de esta amenaza. Los ciberestafadores son bastante indiscriminados a la hora de elegir a sus víctimas. Por fortuna, contamos con algunas estrategias probadas para prevenir la ciberdelincuencia y las compartiremos un poco más adelante, en este mismo artículo. (Sí le vamos adelantando que la mejor defensa es contar con un buen software antivirus).

El impacto de la ciberdelincuencia

El impacto de la ciberdelincuencia puede ser devastador debido al alto riesgo de pérdida de datos y daño financiero.  

Para las personas

Las fugas de datos, el robo de identidad, los problemas con los dispositivos y el ciberdelito pueden tener un gran impacto en las personas. Puede encontrarse con un cargo sospechoso en la tarjeta de crédito como resultado de un robo de identidad, con un ataque de ransomware que le exige cientos o miles de dólares a cambio de liberar sus archivos, o con un enorme consumo de datos o electricidad por culpa del cryptojacking o una botnet. El coste puede ir más allá de lo económico si sufre ciberacoso, donde se incluye el acoso sexual.

Para las empresas y gobiernos

Empresas, organizaciones sanitarias y Gobiernos también pueden sufrir enormes pérdidas económicas y de reputación en caso de fuga de datos confidenciales. En 2019, los ataques de ransomware contra pequeñas y medianas empresas demandaron un promedio de 5900 USD a cambio de desbloquear los archivos o sistemas. Pero hay algo mucho peor: el tiempo de inactividad por culpa de estos ataques costó a las empresas afectadas un promedio de 141 000 USD. Y qué decir de los ataques de ransomware contra organismos públicos, como el que llevó al condado de Jackson, Georgia, a pagar 400 000 USD para poder restablecer los sistemas informáticos y la infraestructura.

¿Cuáles son las penas para un ciberdelincuente?

Cada estado de Estados Unidos tiene leyes propias y ligeramente distintas respecto al ciberdelito. Las penas dependen de la gravedad del delito y los daños causados, por supuesto. Estos actos suelen clasificarse como algún tipo de delito y el sistema judicial suele ser duro con aquellos a los que atrapa. Por desgracia, los hackers de mayor éxito son aquellos a los que nunca se atrapa.

Otro problema es el rápido ritmo de la innovación tecnológica. En muchos casos, la legislación no está al día y no es capaz de abordar adecuadamente todas las posibles formas de ciberdelito. Tal vez haga falta una nueva hornada de legisladores más jóvenes para abordar adecuadamente los retos de la moderna delincuencia digital.

Cómo reconocer si ha sido víctima de un ciberdelito

Aunque a veces es difícil saber si se ha sido víctima de un ciberdelito, algunos de ellos dejan signos claros: 

  • Infección de malware: El equipo podría empezar a funcionar lentamente y a enviar diversos mensajes de error.

  • Ataques de phishing o pharming: Encontrará cargos sospechosos en la tarjeta de crédito o en otras cuentas comprometidas.

  • Keylogger: Puede ver iconos extraños o sus mensajes podrían empezar a añadir texto duplicado.

  • Botnet: Si su equipo queda atrapado por una botnet, puede resultar difícil darse cuenta de ello.

  • Cryptojacking: Su factura eléctrica aumenta.


Protección contra el malware: el arma más potente de un ciberdelincuente

Además de los consejos de sentido común mencionados arriba, la mejor línea de defensa contra el ciberdelito es emplear un programa antivirus robusto. La mayoría de los ciberdelitos utiliza una clase u otra de malware para infectar su equipo, rebuscar entre sus datos personales información para robar su identidad, o bloquear los archivos y demandar dinero para recuperarlos. Avast Free Antivirus bloquea el malware antes de que tenga ocasión de entrar en su equipo y actúa como barrera invisible entre usted y los ciberdelincuentes.



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